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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Me gusta despertarme tarde y si no salgo quedarme con el pijama puesto todo el día, desayunar muy tarde, pintar de colores cada mañana. Es verdad; la gente suele decir que no me puedo estar quieta ni un segundo, que no paro de hablar, que me río muchas veces por cosas sin sentido y que estoy como una cabra. No me gusta la gente que me miente y la gente que juega conmigo pero aún así muchas veces perdono y me hago la loca... Me considero tonta en muchísimas ocasiones de mi vida porque apuesto demasiado y lo vivo muy intensamente. Suelo aguantar mucho a la gente pero sí, llega un día en el que me despierto por la mañana y las cosas han cambiado me doy cuenta de que he aguantado todo hasta un punto en el que hagan lo que hagan, digan lo que digan ya no me duele... simplemente queda decepción. No sé si es algo bueno o malo pero es como yo consigo olvidarme de los que alguna vez me hicieron daño. No me gusta esperar a la gente y por eso siempre salgo a la hora justa de mi casa, no me gusta que me vean mal y solo lo ven cuando estoy a punto de explotar, cuando ya no me quedan reservas para sonreír... Hago gilipolleces a todas horas y sueño mucho, me gusta meterme en la cama por la noche y imaginarme mil historias que jamás sucederán. Me gusta reírme hasta que me duela la barriga y quedarme horas hablando con mis amigas... ¡Todo esto y más soy yo!

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